jueves, 3 de abril de 2014

La Anorexia histérica


En 1873, en su trabajo "Sobre la anorexia histérica", Laségue decía:

Después de pocos meses, la paciente llega finalmente a un estado que puede con todo derecho llamarse anorexia histérica. La familia está alborotada. La persuasión y las amenazas sólo producen mayor obstinación. El horizonte mental de la paciente y sus intereses se han encogido y aparecen a menudo ideas hipocondriacas o delirantes. El médico ha perdido su autoridad, los medicamentos no tienen efectos, excepto los laxantes ... Las pacientes proclaman que nunca se han sentido mejor, no se quejan de nada, no reconocen que están enfermas y no desean ser curadas. Esta descripción seria, no obstante, incompleta sin referirse a su vida familiar. Ambos, la paciente y su familia forman un todo apretadamente unido y obtendremos un falso dibujo del trastorno si limitamos nuestras observaciones a la paciente sola. 

Fuente: Jornadas de la Asociación de Terapia Familiar de Asturias, 1998. VII. PONENCIA:
VIDA COTIDIANA Y PREVENCIÓN DE LOS TRASTORNOS DE LA ALIMENTACIÓN.
YOLANDA GÓMEZ FONTANIL y AMADEO QUILES MASI.

Sara Morís González
Psicólogo y Coach en Gijón
Tel. 671782032
www.psicologogijon.com

miércoles, 2 de abril de 2014

El MRI y la terapia breve centrada en el problema

El modelo de terapia breve centrado en el problema fue elaborado por Weakland, Jackson, Watzlawick y Fisch en el MRI, en Palo Alto, California.

Al igual que el grupo de terapia breve centrado en la solución, los teóricos del MRI construyeron su enfoque alrededor del supuesto básico de que el problema es la solución intentada por el paciente.

Los miembros de la familia están "pegados" a una visión particular del paciente y enganchados en la misma danza interactiva que mantiene el problema vigente. 

Para los teóricos del MRI, los blancos principales de la intervención son el sistema de creencias de la familia o su "posición" respecto del problema y las pautas que mantienen el problema. 

Fuente: Abrir caminos para el cambio. Soluciones de terapia breve para adolescentes con problemas.
Matthew Selekman. 1996.


                                                              Sara Morís González
                                                         Psicólogo y Coach en Gijón
                                                           www.psicologogijon.com

miércoles, 26 de marzo de 2014

Poema "De padre a hijo" Autora: Angela Marulanda


No se en qué momento el tiempo pasó,
ni a que hora mi hijo creció,
sólo  sé que ahora es todo un hombre,
y que en su vida ... ya no estoy yo.

Era muy joven cuando mi hijo nació,
todavía recuerdo el momento en que llegó.
Pero mi trabajo el día me ocupaba,
y no me daba cuenta que el día pasaba.

No supe en que momento aprendió a caminar,
ni tampoco a qué hora comenzó a estudiar,
no estuve presente cuando cambió sus dientes,
sólo me ocupé de pagar las cuentas.

Pedía que le consolara cuando se aporreaba
o que le ayudara cuando su carro no caminaba,
pero yo estaba ocupado, debía trabajar,
y así sus problemas no podía solucionar.

Cuando a casa llegaba insistía en estar conmigo,
"Papi ven... yo quiero ser tu amigo...",
"Mas tarde hijo,  quiero descansar",
y con estas palabras me iba a reposar.

Ojalá atento le hubiera escuchado.
Cuando al acostarlo y dejarlo arropado
suplicante me insistía con ruegos y llantos,
que me quedara a su lado que estaba asustado.

Ya no hay juegos que arbitrar,
Tampoco hay llantos que consolar,
no hay historias que escuchar,
peleas que arreglar, ni rodillas que remendar.

Ya no hay trabajo, ya no estoy atareado,
no tengo qué hacer, me siento desolado.
Ahora soy yo quien quiere estar a su lado.
Y es hoy mi hijo quien vive ocupado.

Un distante abismo me separa de mi hijo
poco nos vemos... no somos amigos.
Los años han volado, mi hijo se ha marchado,
y su continua ausencia solo me ha dejado.

No sé en qué momento el tiempo pasó,
ni a que hora mi hijo creció.
Ojalá pudiera volver a nacer,
para estar a su lado y verlo crecer.


Sara Morís González
Psicóloga y Coach en Gijón
www.psicologogijon.com



lunes, 17 de marzo de 2014

Divorcio e Hijos


 
Podríamos pensar que los hijos, en función de su edad, utilizan una serie de estrategias, conscientes e inconscientes, que les ayudan a enfrentarse a los aspectos más impredecibles, incontrolables y dolorosos del divorcio. Saposnek (1983) describe algunas de ellas:

*Al principio, ante el miedo a ser abandonados, los niños de todas las edades suelen intentar que sus padres se reconcilien y vuelvan a vivir juntos (p.e. contando a un padre los cambios positivos del otro). 


*Tras la ruptura, las ansiedades ante las separaciones pueden expresarse mediante dificultades para alejarse de uno y otro padre cada vez que se produce el intercambio correspondiente a las visitas (p.e. llorando al ir con su padre y llorando al regresar con su madre).

*Los niños pueden ofrecerse como detonantes de la tensión entre sus padres, atrayéndola hacia sí mismo (p.e. hablando a su padre de las nuevas relaciones afectivas de su madre).


*El miedo al rechazo afectivo provoca que, a menudo, intenten asegurarse constantemente del amor que sienten por ellos (p.e. telefoneando repetidamente a su madre cuando está con su padre).


*Una forma más de garantizar el afecto de al menos uno de sus padres, es probándole su lealtad mostrando su rechazo hacia el otro padre (p.e. negándose a las visitas).


*En algunos casos pueden pretender evitar los conflictos intentando mantener una difícil posición de neutralidad entre sus padres (p.e. mostrando su deseo de permanecer exactamente el mismo tiempo con cada uno de ellos).


*Haciendo esfuerzos por proteger la autoestima de sus padres, debilitada tras la ruptura, se aseguran de no ser emocionalmente abandonados por ellos (p.e. expresando a cada uno de ellos su deseo de convivir más tiempo con él que con el otro).


*En niños mayores y adolescentes son posibles los intentos de manipular la ruptura para obtener ventajas inmediatas (p.e. expresando su deseo de convivir con el padre más permisivo). 


[…]


Por último, merecen destacar por su especial relevancia los trabajos realizados por Hetherington (1979) y Wallerstein y col. (1980, 1983, 1989).

Hetherington profundizó en los efectos de la ausencia del hogar de uno de los padres y en las influencias de las familias monoparentales. Concluyó, como muchos autores, que una familia intacta, pero conflictiva, puede ser mucho más perniciosa para la salud mental de los hijos que un hogar estable tras el divorcio. 

Sus datos demuestran que si el funcionamiento familiar es positivo y el apoyo del sistema suficiente, los hijos de padres separados pueden alcanzar idéntica competencia social, emocional e intelectual a los hijos de parejas no separadas. 


Fuente:

BOLAÑOS, I. (1998). Conflicto familiar y ruptura matrimonial. Aspectos psicolegales. En Marrero, J.L. (Comp.) Psicología Jurídica de la familia, Madrid: Fundación Universidad Empresa, Retos jurídicos en las Ciencias Sociales.
CONFLICTO FAMILIAR Y RUPTURA MATRIMONIAL: ASPECTOS PSICOLEGALES. 



Sara Morís González
Psicólogo en Gijón
Tel. 671782032

viernes, 7 de febrero de 2014

Trato humano para los "enfermos" mentales

Aquí os dejo algunos fragmentos del libro "Modelos de Locura", de Read John:


...lo difícil que es hacer que los psiquiatras se conciencien del hecho evidente de que la gente pierde el juicio debido a malas experiencias.

(…)


los que pierden el juicio necesitan más de su prójimo que de complejas terminologías médicas o tranquilizantes.


(…)



Hacía tres días que aquel hombre estaba en la sala de observación sin abrir los ojos. Casi nada. Por mucho que los médicos intentasen descubrir qué le ocurría, el «síndrome de los ojos cerrados» no figura- ba en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Una noche, hacia las dos de la mañana, más por aburrimiento que por procedimiento clínico, le pregunté la razón de su negativa a abrir los ojos. Súbitamente los abrió, acercó su cara a la mía de manera in- quietante y me dijo: «¡Ya era hora de que alguien me preguntara eso de una vez, imbéciles! Me habéis traído aquí para hacer un insight, pues ¡eso es lo que he estado haciendo, joder!».
Unos momentos antes de mi primera sesión semanal de terapia de grupo, se me acercó una señora entrada en años y me comunicó que no iba a hablar en la sesión porque sabía que todo lo que había di- cho en el pasado se había tomado como un «síntoma» y se había uti- lizado contra ella. Me dijo que no quería que me sintiera ofendido por su silencio (creo que se dio cuenta de mi nerviosismo). Tras la se- sión, me reuní con el equipo que evaluaba el comportamiento de los pacientes dentro del grupo: su silencio fue tomado como un signo ine- quívoco de paranoia.
Me encontraba reconociendo a una adolescente, lo que implica- ba que tenía que encerrarme con ella en la «habitación tranquila», habitualmente el lugar más ruidoso del centro, para asegurarme de que no intentaría autolesionarse. No había dicho ni una palabra en se- manas. Padecía esquizofrenia catatónica. Lo intenté con un «me pare- ce perfecto si decides no hablar pero te escucharé si quieres hacerlo». Silencio absoluto. Al día siguiente pronunció una palabra: «Fui». Al si- guiente no dijo palabra. En días sucesivos dijo «por», «mi» y «padre». Según supe después, la palabra que faltaba era «violada».
Gracias, Emma, por haber hecho posible que este libro vea la luz. Gracias también a todas las personas que los psiquiatras denominan «esquizofrénicos» por haber conñado en mí y por haberme abierto las puertas a su psicosis y a las causas que la producen. Gracias igual- mente a todos los pacientes, cuidadores y personal diverso de la salud mental, entre ellos los magníficos colaboradores de este libro quie- nes, a pesar de las muchas dificultades, no han dejado de creer en que cuando uno ha perdido el juicio necesita que las personas sean eso, personas.
 John Read Auckland, junio de 2003

"Los psiquiatras con los que trabajé en Sheffield no diferían mucho de los del resto del Reino Unido, que creían firmemente que la cau- sa de numerosas enfermedades mentales era física. Comentarios de pacientes tales como «He estado deprimido desde que mi padre mu- rió» o «No he hablado con mi hermano en veinte años», que en Syd- ney habrían sido objeto de debate en cualquier conferencia, eran com- pletamente ignorados por los psiquiatras británicos excepto para determinar el inicio de la enfermedad. Si una psicóloga entusiasta re- cién llegada «de las colonias» comentaba algo sobre el significado de tales afirmaciones, lo único que recibía como recompensa era un des- precio generalizado." Dorothv Rowe.

(…)
Las investigaciones que recogemos en este libro confirman nues- tro convencimiento de que un cambio radical que permita pasar de las infundadas ideologías y tecnologías biogenéticas a un enfoque más realista que se base en preguntar a los pacientes qué les ha pasado y qué necesitan, favorecerá nuestros esfuerzos por comprender y ayu- dar a las personas que sufren los «síntomas de la esquizofrenia».
 Quizá lo más cruel de todo es que, al considerar que la «esquizo- frenia» es una enfermedad y, por lo tanto, que las experiencias y las circunstancias \itales no pueden tener ninguna relación con su origen, se ha llegado a la atroz conclusión de que no se puede hacer nada para prevenirla. La psiquiatría biológica, en vez de presionar a los gobier- nos para que destinen fondos para crear programas de prevención pri- maria que permitan mejorar la calidad de vida de los niños, los ado- lescentes y sus famihas, proporciona a los políticos la excusa perfecta para no hacer nada.
Durante las últimas décadas del siglo xx, la creciente medicalización de las angustias humanas, hábilmente inducida por la publicidad de las em- presas farmacéuticas, se extendió sin límites. Lo que hasta el momen- to se había conocido como preocupación y tristeza, pasaron a cono- cerse como «trastornos de ansiedad» y «enfermedades depresivas» con el objetivo de comercializar los tranquihzantes y los antidepresi- vos. Millones de niños están tomando anfetaminas para tratar sus pro- blemas de concentración. Millones de ancianos descansan en «resi- dencias» tras haber sido tranquilizados. Miles de personas reciben todavía electrochoques en el cerebro para causar conxailsiones bajo el nombre de «tratamientos psiquiátricos».
(…)
Lo mejor que nos puede pasar es... tener un amigo de confianza a quien poder confiar nuestros secretos con libertad y sinceridad; no existe nada más deleitoso y placentero para la mente que encontrar un corazón dispuesto en el que poder verter nuestros secretos y en cuya conciencia confiemos tanto como en la nuestra, cuyo discurso sea capaz de serenar nuestro desamparo, proporcionamos alivio, expeler nuestro duelo con alborozo, y cuya mera visión nos resulte grata.
(Burton 1621: 108-9)
Sin embargo, pocos europeos podían disfrutar de una experiencia tan terapéutica como ésta, puesto que muchos de ellos, a modo de tratamiento médico, se encontraban encerrados bajo llave, sobreexcita- dos, purgados o drogados.



Sara Morís González
Psicólogo en Gijón 
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miércoles, 29 de enero de 2014

Cómo creamos sistemas-problemas

Psicologo en Gijon

No son las expresiones en sí las que producen los sistemas-problema, sino la manera en que se perciben ( se comprenden ) y se responden.

Lo particular de los sistemas-problema consiste en su dinámica repetitiva. Los afectados actúan de manera "defensiva" o "agresiva" repetitiva y están poco dispuestos a ser el primero en ceder. Así se limita cada vez más el espacio de comunicación.
[…]


A pesar de que todo sufrimiento predispone a tomar medidas para terminarlo, uno nunca puede estar seguro de que cambiar una comunicación problemática, que por lo general se ha soportado mucho tiempo y se ha vuelto costumbre, no tenga consecuencias más graves. Se crea una actitud general de evitación que conjura los peligros de cambios pero que, al mismo tiempo mantiene el problema.
[…]


Las repeticiones permanentes bloquean el potencial creativo de las casualidades y no permiten que se genere confianza o disposición a arriesgarse.
[…]


Los sistemas-problema solamente se pueden disolver cuando los afectados están dispuestos a renunciar a sí membresía, es decir, a desistir de seguir reproduciendo las contribuciones necesarias para continuar el problema.




Fuente: BASES TEORICAS DE LA TERAPIA SISTEMICA. KURT LUDEWIG



Sara Morís González
Psicólogo en Gijón 
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martes, 28 de enero de 2014

sábado, 25 de enero de 2014

21 maneras de relajarte en 5 minutos


Psicologo en Gijon www.psicologogijon.com


El estrés y la ansiedad son dos epidemias que sufren la mayoría de las personas. Sin embargo, puedes lograr combatirlas con ejercicios muy fáciles realizables en cualquier lugar e incluso si no tienes demasiado tiempo. Aquí te mostramos 21 maneras de relajarte en cinco minutos.


Camina
Todos saben que cualquier actividad física, y en especial caminar, ayuda al organismo. Si sientes estrés, prueba con caminar durante cinco minutos. Al hacerlo, podrás relajarte por el hecho de estar en soledad en un estado de atención involuntaria, es decir, prestando atención pero al mismo tiempo reflexionando sobre un problema.
Respira
Para el yoga, la respiración es la fuerza vital, ya que cumple un importante rol al nutrir al cuerpo. Además, ayuda a bajar el estrés debido a que estimula al sistema nervioso parasimpatético y ayuda a recibir una gran cantidad de oxígeno. Para relajarte, puedes llevar a cabo una serie de respiraciones profundas y lentas desde la zona del estómago. Luego, puedes practicar una respiración alternada. Primero, tapas tu narina derecha con el pulgar e inspiras por allí. Luego, tapas tu narina izquierda con el dedo índice y exhalas con la narina derecha. Repite varias veces con cada lado.
Visualiza
El Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos recomienda que cada persona tenga su dosis diaria de sueño despierto, ya que ayuda a bajar el nivel de estrés. Cuando estés nervioso, imagina que estás en tu sitio favorito o haciendo una actividad que te gusta. Primero, sitúate en el lugar, y luego incorpórale cada sensación que sientes allí. Verás que transportarte a una realidad paralela te ayudará a bajar la tensión.
Come un tentempié
El estómago puede ayudarte a combatir el estrés. El doctor Drew Ramsey, profesor de la Universidad de Columbia en Estados Unidos y autor de “La Dieta de la Felicidad”, afirmó que el estrés es un fenómeno mediado entre el cerebro y el sistema inmunológico, y el estómago es el órgano más grande de este sistema, así que debes cuidar de él para no estresarte. Cuando estés nervioso, elige un tentempié y llévatelo a un lugar tranquilo. Una vez allí, cómelo de manera meditativa, siendo consciente de su sabor, cada sonido que hace en tu boca y el resto de sensaciones que te genera.
Cuida de una planta
Las plantas no sólo ayudan a limpiar el aire que respiras, sino que también te calman. Un estudio de la Universidad de Washington State, Estados Unidos, propuso a un un grupo de personas muy nerviosas que ingresaran a una sala repleta de plantas. Poco tiempo después de entrar en la habitación, su presión sanguínea bajó cuatro puntos, mientras que solo bajó dos puntos en aquellos que no ingresaron.
Apártate de tu computadora
Según un estudio de la Universidad de Gothenburg, en Suecia, el uso ininterrumpido de la computadora está asociado a la pérdida de sueño, estrés y depresión en las mujeres. Por otra parte, usar la computadora antes de irse a dormir también está relacionado, tanto en hombres como mujeres, a los altos niveles de estrés. Intenta tomar descansos durante tu jornada laboral, si es que utilizas una computadora para trabajar, y procura no usarla al menos una hora antes de irte a dormir.
Busca a la naturaleza
La luz solar es de gran ayuda para aquellos que sufren depresión y hace maravillas con aquellas personas que están estresadas. Cuando estés nervioso y es un día soleado, sal a la calle y disfruta un poco del sol. Si no puedes salir de donde estás, prueba con mirar por la ventana y concentrarte en algún pájaro o árbol que veas por allí. ¡No se vale espiar a los vecinos!
Date un masaje
Sharon Melnick, autora de “Éxito bajo estrés”, indica que si sientes alguna moción fea, debes aplicar un poco de presión en la unión de los dedos índice y del medio. Esta zona ayuda a liberar tensiones en el corazón. También puedes masajear debajo del dedo pulgar para relajar los músculos del cuello, la nuca y los hombros.
Escucha música
La música clásica tiene un efecto tranquilizador sobre las personas, por eso, muchos la eligen para antes de irse a dormir. Sin embargo, si lo que buscas es desestresarte, simplemente debes escuchar, tararear o cantar tu canción favorita. Esto activará un neuroquímico llamado dopamina, el cual es responsable de que te sientas a gusto.
Utiliza goma de mascar
Andrew Scholey, un profesor de la Universidad de Melbourne, logró darle otro uso a la goma de mascar. Según un estudio realizado por él en el año 2008, la goma de mascar permite que liberes de tu ansiedad debido a que, mientras masticas, reduces el nivel de cortisol, una de las hormonas que generan estrés.
Relaja tus músculos progresivamente
Si quieres calmarte en poco tiempo, intenta este ejercicio de relajación progresiva. Focaliza tu atención en los músculos de tus pies. Tensiónalos lo más que puedas y luego relájalos. Repite lo mismo con cada músculo del cuerpo, hasta los de tu rostro. Al finalizar este ejercicio, sentirás mucha paz, ya que los músculos de todo tu cuerpo estarán completamente relajados. Cuando tengas problemas para dormir, utiliza este método. ¡Tienes suerte si logras llegar consciente a los músculos de tu estómago!
Come un plátano
Durante los momentos de estrés, tu presión sanguínea aumenta. Para bajarla y, en consecuencia, relajarte, puedes comer un plátano, una fruta rica en potasio, sustancia que permite regular la presión sanguínea. Además, la Asociación Psicológica Norteamericana recomienda ingerirla para prevenir las nefastas consecuencias del estrés sobre tu organismo.
Practica tu pasatiempo
Realizar una actividad repetitiva permite bajar la ansiedad. ¿Y qué actividad es más repetitiva que tejer? El experto en relajación Herbert Benson sostiene que tejer cumple con dos de las características de estar conectado con el momento presente. Por un lado, repites un movimiento y por otro, al estar concentrado, dejas de lado pensamientos intrusos que suelen provocar estrés.
Toma un poco de miel
La miel, además de ser un gran antibiótico, tiene una serie de componentes que producen glucógeno. Esta sustancia se concentra en el hígado, órgano estimulado por el cerebro para generar nuevos azúcares cuando está transcurriendo un momento estresante. Al comer miel, aportas azúcares buenos a tu cuerpo y así evitas que el cerebro genere hormonas estresantes, como la adrenalina y el cortisol.
Medita
No es necesario irse al medio de la nada para lograr una buena meditación. Esta disciplina puede ser realizada en cualquier momento o lugar. Solo necesitas concentrarte en tu respiración y prestar atención a lo que está pasando a tu alrededor, sin dejarte llevar por ningún estímulo específico. Realizar varias meditaciones al día permite bajar los niveles de ansiedad y de depresión.
Cuenta hacia atrás
Cuando tus preocupaciones están sacando lo peor de ti, intenta contar al revés. Comienza por el número diez y sigue el camino inverso hasta llegar lentamente hasta el número uno. Al terminar, lograrás sentir una increíble sensación de paz.
Moja con agua fría tus muñecas
Deja el perfume de lado y opta por el agua. Cuando estés estresado, ve al baño más cercano y moja la parte de atrás de tus muñecas y detrás de los lóbulos de tus orejas. Por debajo de la piel de esas zonas pasan arterias y, al mojarlas, tendrás una sensación de frescura que te ayudará a calmarte.
Intenta resolver unas palabras cruzadas
Las palabras cruzadas o los juegos de ingenio permiten que salgas de ese momento de ansiedad en el que te encuentras cuando estás estresado. En su lugar, la concentración que requiere este tipo de actividad te posibilita estar en un estado de atención relajada.
Dale un lugar a los olores
El olor es uno de los agentes que más estimulan al cerebro y, por lo tanto, puedes utilizarlo a tu favor cuando estés estresado. Los cítricos pueden ayudarte a relajar tu mente debido a que aumentan la segregación de una hormona llamada norepineprina. También puedes oler café – ¡sí, café! -, ya que el olor a esta bebida permite bajar la cantidad de una serie de sustancias que generan estrés. Eso sí, si no quieres estresarte más, no debes tomarlo.
¡Ríe!
Si deseas sacarte el estrés de encima, ríete bien fuerte. La risa promueve la generación de endorfinas, una sustancia segregada por el cerebro que permite la sensación de satisfacción. Recuerda una anécdota simpática o visita alguna página de Internet graciosa: así podrás mantener una seguidilla de carcajadas saludables.
Bebe un poco de té verde
El té verde es reconocido mundialmente por sus propiedades anti oxidantes. Sin embargo, esta infusión también es fuente de L-taenina, un químico que permite bajar la agresividad. Así que la próxima vez que estés rojo de ira, tómate cinco minutos para cambiar tu color con un delicioso té verde.
Fuente: econsumo.es 
Sara Morís González
Psicólogo en Gijón
Tel. 671782032